Si la Historia Militar o de las Fuerzas de Seguridad, te apasiona. Si la Militaría es tu afición. Si quieres conocer la Historia, sin valorar ideas ni convicciones políticas, sin tendencias, sin manipulaciones. La Historia Militar, sólo la vivida por sus principales protagonistas, los SOLDADOS que la han padecido.



Seguro que te gustará este Blog

SIGUENOS !!



TODOS LOS DÍAS...Y TAN SÓLO EN UNA ÚNICA PÁGINA. PODRÁS CONSULTAR: NOTICIAS PUBLICADAS EN LOS DISTINTOS MEDIOS, HISTORIA,
EFEMÉRIDES, PROTAGONISTAS, ANÉCDOTAS, FRASES......¡TODO SOBRE LA HISTORIA MILITAR!




sábado, 12 de agosto de 2017

"FRANCISQUETE" HEROE DE CAMUÑAS TOLEDO


«Francisquete»: el aterrador guerrillero español que desangró a la élite del ejército de Napoleón

Francisco Sánchez Férnandez (natural de Camuñas) formó una partida durante la Guerra de la Independencia temida por las tropas del «Pequeño Corso». El pavor que causaba era tal que, entre los galos, se popularizó la frase «¡Que viene el "Tío Camuñas"!»
ABC viaja hasta el corazón de Camuñas para narrar las celebraciones que rememoran la figura de este guerrillero

 
Una daga muy castiza clavada en el costado del «Empereur». La guerrilla española fue una navaja que desangró al ejército imperial de Napoleón Bonaparte a partir de 1808. El mismo contingente que había vencido en Austerlitz a los poderosos ejércitos ruso y austríaco y que, para muchos, era el más letal de Europa. Esos combatientes versados fueron los que cayeron a decenas frente a personajes más que populares como «El Empecinado». Pero también ante otros menos conocidos como Francisco Sánchez Fernández. Un manchego de pura cepa nacido en Camuñas que -después de que su hermano fuera asesinado por las impías tropas galas- se lanzó al monte a molestar, cuanto más pudiera, a los hombres de su «majesté».

Y vaya si lo consiguió. Con su partida de guerrilleros, Francisco (más conocido como «Francisquete» en su pueblo natal) se ganó a pulso el temor que le acabó teniendo el ejército francés. No en vano, entre los militares galos se empezó a generalizar la siguiente advertencia: «¡Que viene el Tío Camuñas!». Razones tenían para ello los invasores extranjeros. Al fin y al cabo, durante los tres años en los que estuvo activo sumó en su haber todo tipo de actos determinantes para el devenir de la Guerra de la Independencia. Algunos tales como arrasar una partida de Dragones (la «créme de créme» del contingente imperial), acabar con las caravanas de recursos enemigas o, simplemente, aprovechar el instante más oportuno para caer de forma implacable sobre el pérfido enemigo. Así, hasta que fue capturado y fusilado en 1811.

Sus heroicos actos, con todo, no han pasado desapercibidos en tierras manchegas. Así lo demuestra el que se hayan dedicado en Camuñas tres días a rememorarlos este pasado fin de semana. Unas 72 horas que se han hecho cortas para muchos y que han servido para recordar -ya por décimo año- a un personaje que se dejó la vida para que el ejército invasor fuese expulsado de España. Desde el viernes, la fiesta de la Historia de este pequeño pueblo se sucedió entre infantes de línea representados por asociaciones de recreación de nuestro país (lo que permitió ver a soldados napoleónicos con acento manchego y andaluz); guerrilleros castellanos armados con trabucos y facas e, incluso, alguna que otra pieza de artillería similar a las que atronaron las tierras de Castilla en la Guerra de la Independencia.

Todos ellos recrearon, hasta el domingo y tras varios meses de ensayos, los momentos más representantivos en la vida de «Francisquete». Desde el comienzo de la sublevación en Camuñas (cuando las autoridades afrancesadas capturaron a varios enemigos del «Pequeño corso» y los colgaron en la plaza del pueblo como escarmiento), hasta el «Juramento del Guerrillero» (la famosa promesa de venganza que llevó a cabo el «Tío Camuñas» frente al cadáver de su hermano cuando este fue asesinado por los francos). Aunque eso sí, para aquellos que dan vida a nuestros antepasados no todo es la dura lucha del día a día. «No queremos recrear la guerra, sino la paz. Este es un encuentro de cultura y de turismo», explica a ABC Pedro Gallego, presidente de la asociación «La Partida de Camuñas» (al frente de los eventos).

Nace un héroe

Francisco Sánchez Fernández, más conocido como «Francisquete» por sus paisanos, vio la luz un septiembre de 1762 en Camuñas Así lo atestigua la partida de bautismo que, a día de hoy, se guarda como un tesoro en este bello rinconcito manchego: «En la [...] Iglesia Parroquial, en diez y seis días de el mes de septiembre de mil setecientos sesenta y dos. Yo el Ldo Frei D. Miguel Bermúdez del hábito de San Juan y cura Prior de dicha Parroquial bauticé solemnemente a un niño hijo legítimo de Pedro Sánchez Sierra y de María Fernández, su legítima mujer». La vida del que, a la postre, fue uno de los guerrilleros más famosos de la zona transcurrió de forma habitual para la época. Entre campo y animales. Más concretamente sobre la grupa de algún que otro caballo, pues se cree que trabajó como correo en su madurez.

Pero si algo nos enseñó en infame Bonaparte es que con él en este mundo nadie podía vivir tranquilo. Ni siquiera un campesino como Francisco. Así quedó claro en 1807 cuando -tras un pacto rubricado por el lamebotas de Manolito Godoy (también valido del rey)- el ejército imperial entró a nuestro país sin encontrar resistencia y bajo promesa de no enturbiar la quietud hispana. ¿Por qué se permitió tal estupidez? ¿Cómo fue posible que se abrieran las fronteras al contingente militar más potente del mundo sin dar, al menos, algo de guerra? Porque, en principio, Francia aseguró que únicamente buscaba atravesar la Península para llegar hasta Portugal. El error político fue del tamaño de un cañón de campaña. Y es que, ya que andaban por estos lares, los del águila decidieron hacerse con el terreno y dirigirse hacia el sur a toda prisa.
Representación de «Francisquete»
Representación de «Francisquete»- Alicia Sánchez
En su infame camino hacia Andalucía, las tropas imperiales no tardarían en pasar por la Mancha. Y allí se encontraron a dos curiosos enemigos: «Francisquete» y su hermano Juan Pedro. Dos hombres tan normales para la época como hoy podría serlo cualquier trabajador del campo. Pero un par de sujetos que habían decidido echarse al monte para acosar a los soldados napoleónicos. Así lo explica el historiador decimonónico Enrique Rodríguez-Solís en su reputada obra «Los Guerrilleros de 1808» («Estampa», 1895): «Invadida España por los franceses, “Francisquete” y su hermano Juan Fernández fueron de los primeros que en la Mancha salieron a campaña contra los imperiales». Balas y sangre para recibir al invasor.

Gallego, ataviado con la clásica vestimenta de la época, así lo confirma a ABC frente al molino de la Unión de Camuñas. El mismo que, posteriormente, sería un testigo de excepción de los sucesos acaecidos en el pueblo: «Después de la invasión, los dos hermanos empezaron a combatir. Se dedicaron a hostigar a los franceses en su camino hacia Andalucía. Aunque lo hicieron con sus propios medios y de forma muy marginal». Ambos dejaron, así pues, su casa en la calle del Pozo Nuevo para dedicarse a unos menesteres mucho más militares. Con todo, por entonces no fueron considerados héroes para todos sus paisanos, pues había muchos ciudadanos que vivían en la creencia de que los hombres de Napoleón solo estaban de paso y solo se mostrarían hostiles si eran molestados.

Reyertas en Camuñas

Poco después, y tras la llegada de la «Grande Armée» a la Mancha, arribó a Camuñas también el caos. La población se dividió entre los afrancesados (aquellos que apostaban por dejar libertad absoluta a los galos) y los que abogaban por guerrearles hasta la muerte. Al final, y como era de esperar, aquella tensión fue usada por algunos de los habitantes para solventar viejas rencillas familiares. Los chivatazos y las acusaciones se multiplicaron. Que si «tú eres de las partidas», que si «tú un amante de gabachos». «En el ayuntamiento, que era muy afrancesado, había un concejal llamado Vicente Hidalgo que había tenido un pleito con Juan Pedro en 1804. Las familias quedaron mal y, cuando el ejército llegó, aprovechó para acusar a “Francisquete” y a su hermano de estar en la guerrilla», añade Gallego a este diario.
«Una vez fusilado, colgaron a su hermano de las aspas del molino»
Hasta el sombrero emplumado como estaban los galos de la guerrilla, no se andaron con medias tintas y el 23 de abril de 1809 trataron de atrapar a Juan Pedro dirigidos por Hidalgo. Una muy mala idea, pues la improvisada operación acabó con la muerte del concejal. A partir de aquí se desató el desastre en el pueblo. Al menos, así lo afirma a ABC el recreador histórico Jorge Ramírez Elvira ataviado con su uniforme de granadero imperial: «La justicia fue a por ellos, llegaron a su casa un mes más tarde e hicieron un asalto a la vivienda. “Francisquete” consiguió escapar, pero el hermano fue capturado. Le atraparon después de que el comandante galo le prometiera perdonarle la vida si se rendía. Pero fue una mentira para hacerse con él». Todo fue, efectivamente, una artimaña. Una vez en manos franchutes fue fusilado el 28 de mayo.
 Por si fuera poco, después de aquel atentado el ejército francés tomó una medida tan desproporcionada como innecesaria. «Una vez fusilado, le colgaron de las aspas del molino (hoy llamado de la Unión) para escarnio público. Querían causar miedo en Camuñas. Demostrar el resultado de alzarse contra Napoleón», completa el director de la asociación. «Francisquete» no tardó en hallar el cadáver de su querido hermano colgando de la construcción. La misma que, hoy, reposa vigilante en la parte más alta de Camuñas. Con un pesar inimaginable y ávido de venganza, gritó entonces el que es conocido como el «Juramento del guerrillero». Unas palabras de odio contra el francés mediante las que prometió no dar tregua al enemigo y no probar bocado hasta vengar a Juan Pedro.

La partida

En ese punto fue cuando, según Gallego, se echó realmente al monte tras reunir a una partida de guerrilleros locales. Así se recogían dichos comienzos en la «Gazeta del Gobierno» del jueves 3 de agosto de 1809: «Este valiente patriota, conocido con el nombre de “Francisquete”, es natural de Camuñas, de menos que mediana estatura, su edad unos 40 años, y su exercicio el contrabando. […] El hermano […] fue ahorcado en las ventas de un molino de viento, y desde entonces “Francisquete” […] juró vengar la sangre de su hermano y la causa de su patria. Para verificarlo reunió más de 40 valientes manchegos, con los que ha atacado varias veces a los franceses con la mayor felicidad». El resultado fue la conocida como «Partida de Camuñas».
A partir de ese momento, «Francisquete» se dedicó a recorrer los pueblos de las cercanías y a reclutar a todo aquel dispuesto a combatir a los franceses mediante una táctica diferente: guerreando. Una forma de luchar que es bien conocida a día de hoy, pero que entonces pilló totalmente por sorpresa a los ejércitos galos (más acostumbrados a enfrentarse en campo abierto al enemigo). Así pues, y en lugar de lanzarse de bruces contra el contrario, los españoles preferían asaltar las caravanas de suministros contrarias por sorpresa, hacer llover tormentas de balas desde lugares ocultos sobre sus enemigos, y aniquilar a los franchutes en los momentos más inesperados.
Emboscada guerrillera
Emboscada guerrillera- Pascual Vera Nicolás. «Los diputados murcianos en las Cortes de Cádiz»
La clave, según Ramírez, era asaltarles desde la retaguardia: «Los guerrilleros estaban especializados en asesinar sigilosamente. Siempre intentaban evitar el contacto directo (el combate cuerpo a cuerpo) con los soldados. Por eso les atacaban al cuello y por detrás. Hay que tener en cuenta que era difícil combatir contra un granadero con bayoneta por el frente. Los españoles se acercaban a los campamentos cuando estaban descansando o comiendo. Aprovechaban que estaban con la guardia baja y los mataban a todos».
Por su parte, Antonio Daniel Quintana García (presente en los actos como parte de la Asociación Histórica Málaga Recreadora) recalca a ABC que los pequeños destacamentos del ejército imperial que se quedaron como retén en las urbes terminaron sintiendo auténtico pavor ante la posibilidad de ser atacados en cualquier momento. «Había horas, principalmente durante la noche, en las que las ciudades quedaban completamente desiertas y no había ninguna patrulla gala en las calles. Los franceses no se atrevían a salir porque podía llegar un bandido y cortarles el cuello», explica a este diario mientras desfila -siempre en formación- vestido de arriba a abajo con su uniforme de Dragón. Fue así, en definitiva, la forma en la que nuestro «Francisquete» se ganó la fama de temible e hizo que los franchutes gritasen constantemente con terror aquello de «¡Que viene el “Tío Camuñas”!».

Ataques varios

En palabras de Gallego, la partida de «Francisquete» cubrió el camino real que va de Madridejos a Despeñaperros con sus hombres. Una de las entradas naturales a Andalucía. Desde que tomara las armas, sus ataques se cuentan por decenas. Con todo, uno de los primeros queda descrito perfectamente en la «Gazeta del Gobierno». En dicho texto se especifica que Francisco logró desalojar -junto a otros 40 guerrilleros- a nada menos que 80 franceses bien entrenados que había en el pueblo de La Guardia.
El valiente manchego no solo les obligó a huir aquel 5 de octubre de 1809, sino que les persiguió «hasta tres cuartos de legua», mató a 11, hirió a 7 y logró incautar (forma educada de decir robar) varios jamelgos. Por si fuera poco, cuando la unidad francesa halló refuerzos (y su número ascendió a 200), nuestro protagonista «sostuvo el fuego cerca de una hora» contra ella sin mostrar miedo alguno.
Molino en el que fue colgado el hermano de Francisco
Molino en el que fue colgado el hermano de Francisco- Alicia Sánchez
Aquella fue la primera, pero no la más destacada. Así queda atestiguado en la obra de Rodríguez-Solís, donde se documentan de forma pormenorizada sus principales asaltos contra los franceses. La mayoría, como cabe esperar en un guerrillero, se corresponden con ataques orquestados contra caravanas de suministros. «El día 10 de mayo cogió “Francisquete” un gran convoy compuesto de 60 carros cargados de tabaco, pólvora y otros efectos, sin que el valor desplegado por los franceses que lo custodiaban sirviera más que para morir bajo los terribles trabucos», añade el experto en su obra. Este se sumaría a uno de los muchos golpes de mano que dirigió para arrebatar sus bienes más preciados (los que nutrían a los ejércitos del sur) a los hombres de Napoleón.
Además de ataques contra las unidades francesas, golpes de mano y asaltos contra caravanas, «Francisquete» también tuvo que hacer las veces de escolta de personalidades más que reconocidas durante la Guerra de la Independencia. Una de las más destacadas de estas misiones se dio en diciembre de 1809. «Llegaron a acompañar a un correo de gran importancia que se dirigía a las Cortes de Cádiz, el último reducto español. “El Empecinado” guió al emisario hasta el término de Madridejos y, desde allí, se dirigió junto al “Tío Camuñas” hasta Despeñaperros», completa a este diario Gallego.
Su partida también colaboró activamente en la zona con otros guerrilleros como «Chaleco», un destacado combatiente de Valdepeñas. De hecho, esos son los ataques que recuerda con más cariño Miguel Ángel Domínguez Oliva, uno de los miembro de «La partida de Camuñas» que más veces ha participado en la recreación que se sucede en el pueblo. «Organizó un ataque junto al “Chaleco” a la posada de “El Riato” en el que acabaron con 13 soldados franceses. Les hicieron una emboscada que resultó exitosa», destaca. Las misiones podrían parecer de poco calado, pero le valieron ser nombrado teniente coronel de la guerrilla. «El cargo fue un claro reconocimiento a su participación en la Guerra de la Independencia», completa el entrevistado.

La mayor humillación

Pero ni asaltos ni robos de víveres. Si hubo una serie de ataques que hicieron ganarse a «Francisquete» la fama de guerrillero letal, esos fueron los que llevó a cabo contra los Dragones franceses. Una unidad armada con fusiles ideada para combatir tanto a caballo, como a pie. Ramírez señala uno de los asaltos del «Tío Camuñas» contra estos combatientes como uno de sus favoritos: «En una ocasión cargó contra un destacamento de Dragones que venían desde Consuegra hasta Villafranca. Eran más de 100 y venían a recaudar dinero. “Francisquete” los interceptó y los soldados no tuvieron más remedio que retirarse hasta su lugar de origen». Para desgracia de Napoleón, los españoles lograron alcanzarlos y acabar con ellos. «Les mataron a todos, no dejaron ni uno, fue una auténtica masacre», completa el recreador.
Tampoco es nada desdeñable la acción que la partida de «Francisquete» llevó a cabo el 20 de julio de 1810. Aquel día, este castizo manchego derrotó a 80 Dragones en las cercanías de Toledo y les requisó un botín muy -pero que muy- especial: ¡30 toros que los galos pretendían lidiar para su regocijo el día de Santiago! Aquello sí que fue una humillación con mayúsculas.
Busto de «Francisquete» en Camuñas
Busto de «Francisquete» en Camuñas
En la obra «Los Guerrilleros de 1808» se dedica un buen espacio a recopilar este suceso. El autor, concretamente, especifica que «la diversión de la que se vieron privados los imperiales la disfrutaron en cambio los españoles». Y es que, dedicaron la jornada a torearlos en Ajofrín frente a decenas de paisanos llegados de los pueblos cercanos. Al parecer, el único que estaba en contra del evento era el cura debido a que le daba pavor que los galos entraran en la urbe de improviso. Pero la respuesta de «Francisquete» fue tan tajante que le dejó relativamente tranquilo: «¡No importa! [Si vienen] los recibiremos, y los derrotaremos como siempre».
Aquel día, la valentía del manchego le hizo ser galardonado con la bella canción de una mujer: «Guerrillero valeroso que combates a la Francia, cuenta siempre con mi amor si libertas a mi España».
«Para Napoleón fue una humillación ser derrotado en España. Se había enfrentado a todas las grandes potencias europeas y había vencido»
En la actualidad resulta más que difícil meterse en el pellejo de los galos y entender cómo podrían digerir aquellas derrotas y humillaciones. Con todo, Quintana se hace una ligera idea: «Tuvo que ser un golpe muy duro para todos los franceses. Cuando los regimientos de Napoleón llegaron a España creyeron que iban pasar fácilmente. Un mando de Dragones llegó a afirmar en su momento que él no había bajado de los Pirineos para ganar gloria, sino para enriquecerse. Encontrarse que el pueblo se levantaba y luchaba contra ellos debió ser algo estremecedor». Ramírez es de la misma opinión: «Para Napoleón fue una humillación. Se había enfrentado a todas las grandes potencias europeas y había vencido, pero esta vez luchaba contra algo diferente: la guerrilla. Unas unidades que se movían rápido y eran capaces de cubrir distancias largas en poco tiempo. Además estaban especializadas en luchar en escaramuzas, algo para lo que no estaba preparado el ejército galo».

Cazado y fusilado

La vida del valeroso «Francisquete», héroe de Camuñas, cabalgaba entre balas y navajazos hasta el trágico mes de noviembre de 1811. Y es que, el día 11 se vio cercado junto a medio centenar de sus hombres en el castillo de Belmonte por más de 2.000 franceses al mando del general D'Armagnac. Las palabras del cuarentón fueron lapidarias: «¡Moriremos matando!». Decidido a no rendirse, el manchego le puso más arrestos que conciencia y apostó a sus soldados en la muralla y los torreones de la construcción. Si caían, lo harían derramando el máximo posible de sangre francesa. Su resolución hizo que algunos vecinos se unieran a aquella última y desesperada defensa.
Más sereno que de costumbre, y sabedor de que sería su última batalla, «Francisquete» se limitó a ordenar a sus hombres que dispararan una y otra vez. «Así comenzó con la aurora uno de esos combates gigantescos que apenas se conciben», explica Rodríguez-Solís en su obra. La defensa fue férrea hasta que, para desgracia española, se quedaron sin una mísera bala que arrojar sobre los infames galos. A partir de entonces la contienda continuó de la única manera imaginable: a base de cuchillo, navaja, y alguna que otra espada. Pero el destino del «Tío Camuñas» ya estaba sellado. Fue apresado junto a algunos supervivientes y fusilado el día 13 en una muralla cercana a un convento de la ciudad.
Él murió. Sin embargo, su leyenda (y la de los aproximadamente 200 hombres que llegó a tener a su cargo) perduró para siempre. «Las monjas que fueron llegando al convento tenían por costumbre rezar una oración frente a su cruz. Lo hicieron durante décadas», determina Gallego a ABC. Al final, el «Tío Camuñas» obtuvo su pequeña victoria cuando, en 1812 y en pleno día del Pilar, su partida escuchó repicar las campanas de las iglesias de Madrid al ser tomada esta por el ejército aliado.

ABC

domingo, 23 de julio de 2017

WILLIAN PATRIC HITLER SE ALISTO EN LA MARINA PARA LUCHAR CONTRA SU TIO ADOLF HITLER


El sobrino de Hitler que se alistó en la Marina de Estados Unidos.


William Patrick Hitler nació en Liverpool el 12 de marzo de 1912 en el hogar de Alois Hitler, hermano del genocida alemán, y la irlandesa Bridget Dowling. Había conquistado a la joven diciéndole que era un rico hostelero austriaco y que viajaba buscando ideas para sus negocios, lo cual era una completa mentira. Cuando el pequeño tenía tres años, su padre viajó a Alemania y se encontró atrapado ahí debido al inicio de la Primera Guerra Mundial, y al poco tiempo contrajo segundas nupcias, bígamas por supuesto, con la que sería la madre de su hijo Heinz, muerto en el frente ruso durante la Operación Barbarossa.

sobrino de Hitler

Un sobrino descarriado

Ya en los años 20, Alois contactó con Bridget para pedirle que enviara a William en una visita a Alemania y, en 1929, accedió. El joven inmediatamente contactó con su tío para pedirle que le consiguiera un trabajo, el primero de una larga cadena de empleos en la que el ambicioso William nunca destacó. Pasó por el Reich Credit Bank, Opel y junto con su padre incluso abrió un restaurante al que las altas figuras nazis acudían, “Alois”, pero al final el restaurante se fue a pique cuando surgieron rumores de que Hitler no estaba muy contento con ver a sus parientes aprovecharse del apellido.
Eso sí, William no dejó de pedirle al ya führer que le buscara algo mejor y algunos historiadores han sugerido que le chantajeaba con la posibilidad de revelar secretos embarazosos de la familia. Cansado de su molesto sobrino, Hitler pidió a William que se nacionalizara alemán, pues de esa forma podía enchufarlo en la administración, pero este, pensando que lo que quería era encerrarlo, escapó de Alemania con la ayuda de los servicios secretos británicos.

William Patrick Hitler se alista en la Marina Norteamericana.
William Patrick Hitler se alista en la Marina Norteamericana.

Sobrino trepa

Ya en Londres publicó un artículo en la revista Look, “Por qué Odio a Mi Tío”, y al poco tiempo partió con su madre a los Estados Unidos, invitado por el magnate de la comunicación William Randolph Hearst para una gira de conferencias promoviendo el libro que Bridget habñia escrito: Mi Cuñado Adolf Hilter. Ahí les pilló el inicio de la Segunda Guerra Mundial, y para entonces madre e hijo se habían convertido en celebridades, y eso gustaba al muchacho, que no perdía ninguna oportunidad para echar pestes contra el tío que tanto le había ayudado en Alemania y del que siempre se declaró una víctima. Algunos le acusaron de oportunista, de vividor, de aprovecharse de su apellido para venderse a sí mismo, y en mi opinión, no les faltaba razón. En una entrevista, William Hitler declaró:
“Creo que el poder de Hitler en Europa, no traerá ningún beneficio a la raza humana.”
Para defenderse de aquellos que le criticaban dijo:
“Espero que el pueblo americano no se deje engañar por este bigote mío, pues lo que importa es que mi corazón está en el bando correcto.”
Un giro de 180 grados para el hombre que había disfrutado de un alto nivel de vida gracias a su tío.

Cambio de bando

Pero el tour de venganza y oportunismo no terminó para William. En 1944, pidió entrar en la marina estadounidense para participar en la guerra. En un principio el FBI se mostró sospechoso, pero gracias a un permiso especial dado por el Presidente Roosevelt, consiguió alistarse. Todo un evento



mediático para las cadenas WPH marinonorteamericanas.
En aquella ocasión dijo ante las cámaras: “Espero poder ser parte activa en la liquidación de este hombre, mi tío, que ha desatado tanta miseria sobre el mundo.” Aparte del papel que representó en la guerra de propaganda, William no pasó de ser un asistente de farmacia en la marina, aunque si fue herido levemente y recibió la medalla Purple Heart.

Dos años después del final de la guerra, fue licenciado. Para entonces el apellido Hitler se había convertido en un pesado lastre, especialmente en los Estados Unidos, y las atrocidades cometidas por el Tercer Reich se iban filtrando poco a poco a los medios, por lo que lo que el sobrino pudiese decir sobre su infame pariente dejó de tener importancia.

Cambio de apellido

William Patrick Hitler cambió entonces su apellido por el de Stuart-Houston, en lo que algunos creen era un homenaje al escrito anti-semita inglés Houston Stuart Chamberlain. En 1947, contrajo matrimonio con Phyllis Jean-Jaques, una mujer nacida en Alemania, y se mudaron a Patchogue, Nueva York, donde abrieron una empresa de análisis clínicos, los laboratorios Brookhaven, situados en su misma residencia.
La pareja intentó pasar desapercibida y borrar cualquier rastro de su relación con el dictador alemán, y en general lo consiguieron. Luego, en 1949, nació su primer hijo, al que bautizaron como Alexander Adolf. Tres niños más se unieron a la familia, en 1951, Louis, Howard Ronald en 1957, y Brian William en 1965.

Los hijos de William P. Hitler.
Los hijos de William P. Hitler.

Epílogo

William Patrick Hitler, el sobrino, murió en Patchogue en 1987, y dos años después, Howard Ronald murió en un accidente automovilístico, pero sus tres hermanos continuaron con sus vidas como cualquier ciudadano más. Durante años se ha especulado sobre un supuesto pacto entre los hermanos sobrevivientes para que ninguno tuviera descendencia y así terminar con la línea sangrienta del führer, pero Alexander, un trabajador social y el único que en alguna ocasión ha hablado en público sobre el pasado de su familia, ha negado la mayor. Según él, es verdad que cada uno decidió por separado no tener hijos, pero que nunca hicieron un pacto al respecto. Los tres viven en la actualidad.


CIENCIAHISTORIA.COM 

U.M.E LA REFERENCIA DEL EJÉRCITO ANTE CATASTROFES

UME, soldados de referencia en la gestión de catástrofes

UME, soldados de referencia en la gestión de catástrofes

Publicado por el Jun 25, 2017
Compartir
AddThis Sharing Buttons

Síntoma de los tiempos, el vídeo se volvió viral. Tanto extrañaba que ciudadanos corrientes vitorearan a unos militares españoles en la cola de un «check in» de aeropuerto que así sucedió. Y los aplausos se volvieron noticia en España: «La espontánea y emocionada despedida que Chile brindó a la UME», se leía en los titulares
«¡Gracias! ¡Bravo! ¡Gracias!», clamaba una mujer agradecida ante el paso del contingente de la Unidad Militar de Emergencias, que se había desplazado quince días antes, en febrero de 2017, para arrimar el hombro ante la oleada de 105 incendios que arrasaba el país andino.
Como esta misma semana en el infierno Pedrógao Grande, en Portugal, aquella era una misión más de una unidad militar joven -impulsada en 2005 por el Gobierno de Zapatero– y cuya creación estuvo rodeada de gran polémica tanto en el seno militar («no estamos para ser bomberos», decían algunos con recelo) como fuera (servicios forestales, de emergencias 112 y de bomberos temían por la injerencia en su profesión).

Dos soldados de la UME atacan un fuego en la zona asignada en Portugal, en Cernache do Bonjardim / OCP-UME

Pasado el tiempo necesario y consolidada con el paso de otro «color» en el Ministerio de Defensa -los ministros Pedro Morenés y María Dolores de Cospedal han mantenido y reforzado su labor- no cabe duda de que la UME, como tantas otras unidades militares de las Fuerzas Armadas, se ha ganado un prestigio internacional y un cariño nacional que tuvo en el terremoto de Lorca (2011) uno de sus puntos de inflexión.
«Nuestra actuación en Lorca fue importantísima para dar a conocer de un modo más explícito nuestra labor. En Lorca estuvimos seis meses, montamos un campamento, realizamos nuestra misión de un modo profesional y sentimos el cariño de la población. Luego volvimos en años sucesivos con una inundación y un incendio. Lorca y la UME están unidas ya para siempre», explica el actual general jefe de la UME, el teniente general Miguel Alcañiz, quien destaca el papel de «cohesión nacional» que esta unidad militar desempeña en España cuando acude a la llamada (y socorro) de una comunidad autónoma.
3.500 militares en la UME
Aunque no todos los gobiernos autonómicos recurren a la UME diligentemente y a veces no lo quieren hacer público, los diferentes cuerpos de emergencias y de policías autonómicas sí colaboran fluidamente con los militares. Por ejemplo, por el cuartel general de Torrejón de Ardoz (Madrid) pasan frecuentemente Mossos d’Esquadra y agentes de la Ertzaintza para adiestrarse ante amenazas químicas o nucleares.

El general jefe de la UME, el teniente general Miguel Alcañiz / OCP-UME

La UME la componen ahora 3.500 militares. Todos ellos pasaron al menos cinco años en alguno de los tres ejércitos (Tierra, Armada o Aire) o cuerpos comunes. Tras pasar unas pruebas físicas, psíquicas y un entrenamiento específico deben realizar un curso básico en emergencias.
Su columna vertebral son los cinco Batallones de Intervención de Emergencias, cada uno con áreas geográficas de influencia según su base principal: Torrejón de Ardoz (Madrid), Morón de la Frontera (Sevilla), Bétera (Valencia), Zaragoza y San Andrés de Rabanedo (León). Todos ellos con apoyo del 43 Grupo del Ejército del Aire (con aviones apagafuegos Canadair o Bombardier) y el Batallón de Helicópteros de Emergencias del Ejército de Tierra.
Amenazas NRBQ
Pero la UME no solo apaga fuegos. Inundaciones, nevadas, terremotos o rescate de personas son otros de sus cometidos en los que se han fajado estos últimos doce años. Desde su mando ahora también se quiere potenciar su acción frente a las amenazas tecnológicas y medioambientales (nucleares, radiológicas, biológico o química… las NRBQ) para las cuales también dispone de un grupo de intervención específico.
«La UME es la influencia del buen hacer de la milicia que genera confianza a la sociedad a la que sirve», quiere destacar el general jefe Alcañiz que, subraya, ante todo «somos militares» y «cuando nos ven llegar en los pueblos hay una sensación de alivio en la población, así nos lo transmiten».

La cabo 1º Hens, durante los trabajos en el terremoto de Haití / OCP-UME

El modelo de la UME como unidad de reacción ante emergencias ha generado el interés en 55 países que han visitado las instalaciones del cuartel general para estudiar su modus operandi: «Se está convirtiendo en una referencia de la marca España militarmente hablando», defiende el general de la UME.
Cinco han sido las misiones internacionales donde han participado estos soldados de uniforme rojo-amarillo: los terremotos de Haití, Nepal y Ecuador y los incendios de Chile y Portugal.
En España, además del terremoto de Lorca, destacan sus intervenciones en agosto de 2012 ante una oleada de incendios que obligó a movilizar a 1.200 efectivos, las inundaciones del pasado invierno en Los Alcázares (Murcia), el incendio de Andratx (Mallorca) o el rescate de personas atrapadas en sus vehículos durante una nevada en la autovía A-67.
382 misiones desde 2007
Desde su inicio de operaciones en 2007, la UME ha llevado a cabo un total de 382 intervenciones, según datos oficiales: 292 fueron ante incendios (76%), 41 se realizaron en inundaciones o rescates en seísmos (10%), 28 en tormentas invernales (7%) y 3 ante riesgos tecnológicos y medioambientales, cuya capacidad se quiere potenciar en los próximos años. Otras 14 intervenciones responden a emergencias de otra naturaleza.
La cabo primero Eva María Garrido Hens lleva diez años sirviendo en la unidad. Fue enviada a las misiones de Haití o Nepal, siendo especialista en búsqueda y rescate urbano. «Cuando nos encontramos en una misión de ayuda nos sentimos en nuestro fortín», resume su experiencia. Un sentir que discurre con el lema de la unidad: «Para servir».

El teniente Ledo, en trabajos de coordinación en Portugal / OCP-UME

«No olvidemos que somos soldados»
Esta semana 103 soldados de la Unidad Militar de Emergencias acudieron a la llamada de Portugal para mostrar su buen hacer en extinción de incendios en el sector C adjudicado a las tropas españolas: en el municipio de Cernache do Bonjardim.
El teniente Armando Ledo, madrileño de 40 años, estuvo coordinando los trabajos que se desarrollaron 24 horas al día en dos turnos ininterrumpidos. El viernes fueron relevados por otro contingente. «Esta es una unidad bastante exigente con misiones que requieren alto compromiso y riesgo. Nunca hay que olvidar que somos soldados, y se exige una vocación militar», explica el teniente al reflejar el espíritu de la UME.

Efectivos de la UME que han participado en la extinción del fuego en Portugal / OCP UME

Seguir a @Villarejo en Twitter
Por Tierra, Mar y Aire en Facebook

DRONES ESPAÑOLES VIGILANDO LAS COSTAS SOMALIES

Scan Eagle: 500 horas vigilando las costas de Somalia a vista de dron

Scan Eagle: 500 horas vigilando las costas de Somalia a vista de dron

Publicado por el Jul 23, 2017
Compartir
AddThis Sharing Buttons

El buque de asalto anfibio Galicia (L-51) de la Armada Española concluye a finales de julio su mando de la Operación Atalanta, una exitosa misión de la UE lanzada a finales de 2008 para erradicar la piratería en el Índico y las costas de Somalia.
Tras unos años de tranquilidad en la zona -desde 2012 apenas habían existido incidentes de piratería- la tendencia parece haber cambiado este año: desde marzo de 2017 han ocurrido varios incidentes hasta un total de seis casos reconocidos oficialmente como acciones de piratas, aunque ninguno de ellos consiguió su objetivo (secuestrar el buque para pedir un posterior rescate).
En uno de ellos, acaecido el 22 de abril, un equipo de Operaciones Especiales del «Galicia» tuvo que realizar un abordaje al buque atacado y prestar apoyo sanitario a algún miembro de la dotación herido durante el incidente. «Se identificaron asimismo un buen número de impactos de bala en la superestructura del barco que navegaba sin ningún tipo de protección».

Miembros de la Undécima Escuadrilla preparando el Scan Eagle para un despegue / ARMADA ESPAÑOLA

La rápida acción del «Galicia» -a unas 12 millas- evitó el posible secuestro del buque Costina, que se dirigía a Mogadiscio. «Los piratas cuando advirtieron nuestra presencia huyeron a la costa», destaca una fuente militar testigo del incidente.
Desde hace dos años, y con el objetivo de recabar información e imágenes ante una actuación similar o vigilancia en las costas, la Armada Española cuenta con un arma sigilosa en la Operación Atalanta: el dron Scan Eagle, un avión remotamente tripulado que durante este último despliegue a bordo del Galicia cumplió las 500 horas de misión al servicio de la Armada Española.
El Scan Eagle es operado por la última escuadrilla de aeronaves creada por la Armada Española -la Undécima- que cuenta con un total de ocho aviones de este tipo, fabricados por la empresa estadounidense Insitu, empresa subsidiaria de Boeing. A bordo del Galicia, el sistema está constituido por cuatro aeronaves, una de las cuales está especialmente concebida para la adquisición y toma de imágenes nocturnas.

Uno de los dhow somalíes sospechosos, captado en imagen por el Scan Eagle / ARMADA ESPAÑOLA

«Entre 6 y 8 horas al día»
«Los vuelos suelen durar entre 6 y 8 horas al día. El Scan Eagle está diseñado para operar tanto de día como de noche, no tenemos limitaciones en ese aspecto», destaca a ABC el teniente de navío Javier Moreno Ochoa, operador jefe del Scan Eagle en la Operación Atalanta.
Este RPAS – «Remotely Piloted Aircraft System», como se conoce por su acrónimo inglés- puede llegar a tener una autonomía máxima de 24 horas si fuese necesario y opera a una distancia de hasta 50 millas náuticas respecto al buque (90 km.). Su altura máxima de vuelo son 5.950 metros y alcanza una velocidad de crucero de 111km/h.

Reunión de un grupo de personas en una playa de Somalia / ARMADA ESPAÑOLA

«El Scan Eagle cuenta con la gran ventaja de su discreción y de su autonomía. Además, su reducido tamaño permite a la aeronave orbitar en zonas concretas de donde puede extraer información durante un largo periodo de tiempo. Transmite imágenes en tiempo real al Centro de Información y Combate del buque, donde el comandante puede tomar las decisiones oportunas durante el transcurso de las operaciones», explica el teniente de navío Moreno.
¿Avión P-3 Orion o drone?
La utilización de este tipo de aviones remotamente tripulados en la Operación Atalanta ha venido a complementar el trabajo de inteligencia que también realizan las unidades aéreas con sus aviones de patrulla marítima. En estos momentos hay dos P-3 Orion desplegados en la base de Yibuti, un español del Ejército del Aire y un alemán de la Luftwaffe.
«El Scan Eagle permite obtener un patrón de vida detallado mediante la observación prolongada de un área, mientras que el P-3 Orion cubre un área más amplia, ya que puede recorrer más millas náuticas», explica el teniente de navío Moreno sobre las diferencias de ambos sistemas de vigilancia y recopilación de imágenes.

Regocida del RPAS Scan Eagle con el “skyhook” donde se engancha una de las alas / ARMADA ESPAÑOLA

Cinco partes
El Sistema se compone de cinco piezas fundamentales para su funcionamiento: 1) el lanzador o catapulta, que es el encargado de proporcionar al avión la velocidad inicial necesaria para su despegue; 2) el recuperador, donde la aeronave se engancha al «aterrizar» en el buque; 3) la estación de control, donde el piloto controla la aeronave y gestiona la información obtenida a través de su cámara y otros sensores; 4) las antenas, que transmiten la información entre el buque y la aeronave; 5) y la aeronave, el elemento más visible del sistema y encargado de transportar los distintos sensores como la cámara de alta resolución con visión nocturna y térmica (gran joya del sistema).

Edificio observado por posible actividad pirata / ARMADA ESPAÑOLA

El Scan Eagle también ha sido empleado en otras misiones como la de Afganistán, donde en 2013 se iniciaron las pruebas del Ejército de Tierra con personal de Insitu desde la base de Qala i Nao. Tras ese primer test, y habiendo probado otros sistemas de vuelo remotos, la Armada decidió adquirir el avión de Insitu. A partir de octubre este avión con personal de la Armada Española desplegará también en Irak.
«La experiencia está siendo muy positiva. Es un sistema que funciona muy bien embarcado, que proporciona una capacidad de la que antes no se disponía. La Armada Española ha pasado a formar parte del reducido grupo de marinas que disponen de RPAS embarcado». En Somalia está teniendo su primera gran prueba de fuego.

El buque «Galicia», atracado en el puerto de Yibuti en 2015 / @villarejo

Avión no tripulado Scaneagle a bordo del buque

Gráfico del funcionamiento del ScanEagle, un avión no tripulado que ya empela la Armada Española

Rampa de lanzamiento del ScanEagle en Afganistán / JAIME GARCÍA

Seguir a @Villarejo en Twitter
Por Tierra, Mar y Aire en Facebook

jueves, 20 de julio de 2017

"LOS HERMANOS DEL BOSQUE" LA GUERRILLA LETONA QUE LE PLANTO CARA A STALIN

Hermanos del bosque», la guerrilla secreta que luchó contra el terror soviético de Stalin

Algunos miembros de este grupo (creado en Lituania, Letonia y Estonia para combatir al Ejército Rojo tras su ocupación del país) fueron acusados de colaborar con Hitler en la Segunda Guerra Mundial 

La OTAN ha publicado un vídeo narrando su historia a través de varios supervivientes. El clip ha sido criticado por el gobierno ruso, que ha acusado a la organización de glorificar el nazismo
 
Más de setenta años después de que Hitler atravesara con sus Panzer la frontera polaca, la Segunda Guerra Mundial vuelve a estar de actualidad. En este caso, sin embargo, la instigadora del enfrentamiento no ha sido la Alemania de la esvástica, sino la Rusia de Vladimir Putin. Y es que, el gobierno ha cargado contra un nuevo documental en el que la OTAN glorifica la actuación de los «Hermanos del bosque». Un grupo guerrillero que se enfrentó al Ejército Rojo en Lituania, Letonia y Estonia después de que Stalin invadiese las susodichas regiones en su avance hacia Berlín.
La crítica, según ha señalado en Twitter el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso a través de su Comisión Permanente en la OTAN, radica en que muchos miembros de este grupo colaboraron activamente en las secciones de las Waffen SS durante la ocupación nazi de los mencionados países. «Es otro intento vergonzoso de reescribir la historia y glorificar a los ignominiosos combatientes de las SS y nacionalistas al servicio de la narrativa política actual ]...] Una guía práctica para engendrar intolerancia e instigar guerras», han señalado desde Rusia.

El vídeo de la controversia fue publicado por la OTAN en YouTube el pasado 11 de julio acompañado del siguiente comentario: «Esta es la historia de los “Hermanos del bosque” que lucharon contra el Ejército Soviético después de la Segunda Guerra Mundial». Con una duración de ocho minutos, en el clip algunos excombatientes de esta guerrilla narran cómo se enfrentaron a los hombres de Stalin; las barbaridades perpetradas por la URSS; el hambre y el frío que pasaron durante su particular guerra de liberación, y el apoyo que recibían de la población cercana. Todo ello, acompañado de dramatizaciones en las que se alaba a este grupo y se critica -de forma sucinta- a Rusia.

Entre ocupaciones

Pero... ¿Quiénes fueron los «Hermanos del bosque»? La Historia nos sitúa el nacimiento de este grupo en los comienzos del siglo XX. Por entonces fueron muchos los jóvenes que se negaron a presentarse a filas para combatir por el Imperio Ruso. Y una buena parte de ellos decidieron crear esta guerrilla.

El término, siempre presente en la zona, cayó sin embargo en el olvido hasta 1940. Durante ese año volvió a recuperarse después de que Iosif Stalin expandiera sus tentáculos por las regiones de Lituania, Letonia y Estonia aprovechando el pacto de no agresión firmado con la Alemania nazi de Adolf Hitler. Un tratado mediante el que ambas naciones «prometieron» no tocarse ni un pelo -militarmente hablando- y se comprometieron a dejar al contrario anexionarse los terrenos que deseara de la vieja Europa.

De esta guisa Stalin se hizo en el verano de 1940 con los tres países, viejas joyas del imperio perdidas tras la Primera Guerra Mundial. Poco después, como cabía esperar, comenzó una represión en la región que favoreció el regreso de los «Hermanos del bosque». Los autores Ken Cole, John Cameron y Chris Edwards recuerdan -por ejemplo- cómo el puño soviético trató de aplastar Lituania en su obra «¿Por qué discrepan los economistas?»: «En agosto de 1940 Lituania fue incorporada a la URSS como república constitutiva. […] Varios líderes locales fueron detenidos o deportados, mientras otros huyeron a Europa Occidental».
Hermanos del bosque, practicando para enfrentarse a los soviéticos
Hermanos del bosque, practicando para enfrentarse a los soviéticos- Estonica.org
Otro tanto sucedió en Estonia y en Letonia. «La ocupación fue desastrosa para los pueblos bálticos. El total de ejecutados o deportados fue impresionante: en Letonia, unas 34.250 personas; en Estonia, 75.000; y en Lituania, 75.000», explica el historiador Álvaro Lozano Cutanda en su obra «Stalin, el tirano rojo».

El NKVD (el servicio secreto soviético) llegó a extremos tan absurdos como a asesinar a ciudadanos de estas regiones por cantar canciones populares de sus tierras en público. Sabedores de estas barbaridades, muchos ciudadanos dejaron sus casas y -como antaño hicieran sus padres y abuelos- se marcharon a los bosques para dar cuanta más guerra posible a los hombres del cruel Stalin.
«Muchos reaccionaron convirtiéndose en fugitivos, escondiéndose en los bosques y pantanos para escapar de las deportaciones»
Chris Bellamy -profesor de Ciencia y Doctrina Militar y director del Instituto de Estudios de Seguridad de la Universidad de Cranfield- recoge en su libro «Guerra absoluta» como se volvió a gestar este movimiento: «Algunos estonios habían huido a los bosques a finales de 1940 y principios de 1941. El catalizador habían sido los arrestos llevados a cabo por los soviéticos». En sus palabras, los bosques fueron el lugar «obvio para la formación de grupos de resistencia» a los que «en Estonia se les llamó “Hermanos del bosque”». A su vez, también recuerda que multitud de ciudadanos de este país se vieron obligados a enrolarse en las filas del Ejército Rojo por orden del «Camarada Stalin».Así comenzó a gestarse en la región un grupo de guerrilleros formado, de manera mayoritaria, por guardias de fronteras, antiguos soldados y exoficiales de los países bálticos. Todos ellos acompañados por ciudadanos hasta la gorra de soportar la represión soviética.

El capitán Olavi Punga, del ejército estonio, recuerda en su artículo «Estonia's Forest Brothers in 1941: goals, capabilities, and outcomes» este hecho y señala que, con el paso de los meses, «más personas reaccionaron convirtiéndose en fugitivos, escondiéndose en los bosques y pantanos para escapar de cualquier deportación posterior». A su vez, es partidario de que -a día de hoy- todavía se sigue cultivando la idea de que los países bálticos se unieron a la URSS de manera voluntaria. Algo totalmente falso.

Filas nazis

La lucha de los «Hermanos del bosque» continuó en solitario hasta mediados de junio de 1941. La misma fecha en la que Adolf Hitler rompió el pacto de no agresión con Stalin y atacó a la URSS en la denominada «Operación Barbarroja». Durante ese verano (en julio, más concretamente) los alemanes llegaron hasta los países bálticos y -a base de fusil y bayoneta- se esforzaron por expulsar al Ejército Rojo de la región.
Legión letona de las Waffen SS
Legión letona de las Waffen SS- ABC
A partir de entonces y hasta 1943 algunos «Hermanos del bosque» fueran circunscritos -en primer momento- al ejército alemán y -a partir de su creación- a las secciones de las Waffen SS adscritas a cada uno de estos países. Así lo explica el historiador Kevin O'Connor en el libro «The History of the Baltic States»: «Muchos miembros de la resistencia lucharon en las Waffen SS que fueron organizadas a partir de 1943».

El grupo pasó a un segundo plano a pesar de que, durante algunas semanas, colaboró en la expulsión de los pequeños reductos de soldados de Stalin que quedaban en la zona.

Contra la URSS de nuevo

Sin embargo, el destino fue esquivo para los países bálticos. Y especialmente con Letonia. En 1944, tras la batalla de Stalingrado, la URSS volvió a conquistar la región mientras sus soldados perseguían al ejército alemán, ya en los últimos momentos de vida.

Con el gobierno soviético llegó de nuevo el terror rojo. De 1944 a 1951 (y según cifras del historiador Alfons Cucó) más de 600.00 personas de origen báltico fueron deportadas a Siberia. Los datos avalan la crueldad del camarada supremo. En 1959 la población de letones en Letonia había descendido de un 80% a un 62%. Y otro tanto había sucedido en Estonia (donde había bajado de un 88% a un 75%).
Hermanos del bosque
Hermanos del bosque- Museum of Genocide and Resistance
La reacción local ante las deportaciones masivas fue activar de nuevo a los «Hermanos del bosque». Carlos Flores Juberías así lo explica en su obra «España y la Europa oriental: tan lejos, tan cerca». Lo mismo que el político litano Vytautas Landsbergis (este último, en el discurso que pronunció en 1994 al recibir el «IX Premio Internacional Ramón Llul»): «El ejército soviético irrumpió por la fuerza en Lituania. A los que intentaban escaparse se les fusilaba. [… Por ello] Muchos hombres se escondieron en los bosques y se convirtieron en “Hermanos del bosque”. Se incorporaron a las guerrillas que estaban decididas a resistir contra el invasor rojo».

La resistencia se dilató hasta un total de diez años tras la llegada soviética. Es decir, casi una década tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. «Muchos jóvenes universitarios iban al bosque a morir, aunque nadie les obligaba a hacerlo. […] Pero las esperanzas de que la lucha se ganaría se extinguieron a causa del terrible aislamiento y la indiferencia del mundo», explicaba el político local en su discurso.

Aunque el número de combatientes variaba atendiendo a la zona, los «Hermanos del bosque» se contaron por miles. Solo en Estonia los datos apuntan a que se enfrentaron a Stalin entre 14.000 y 15.000 de estos combatientes. 

Con todo, para todos estos «Hermanos del bosque» la lucha no fue sencilla. De 1944 a 1953 fueron cercados por el NKVD soviético. Este servicio secreto, junto al ejército rojo, escudriñó los bosques durante dicha época para encontrar y aniquilar a los enemigos de Rusia. Además, infiltraron a sus agentes en algunos grupos guerrilleros y, cuando no lograban encontrar a sus enemigos, recurrían a tácticas más viles si cabe. «Grupos especiales de provocadores formados por el NKVD hacían pasar a sus hombres por guerrilleros, matando familias enteras de campesinos para fomentar la hostilidad contra los verdaderos luchadores», señalaba Landsbergis.

La visión de este político ha sido criticada habitualmente por Rusia, desde donde se ha especificado en multitud de ocasiones que los «Hermanos del bosque» asesinaban a todo aquel hombre, mujer o niño que hubiera colaborado con los soviéticos. Independientemente de ello, el grupo permaneció activo hasta 1953, año en el que falleció Stalin. A partir de entonces fueron disminuyendo sus actuaciones hasta disolverse.

ABC 

BATALLA DE BAILEN: CUANDO LE PUSIERON "LAS PERAS AL CUARTO" A NAPOLEÓN

El 19 de julio de 1808, tuvo lugar en Bailén la brillante victoria de las armas españolas sobre el ejército francés del General Dupont.

Augusto Ferrer Dalmau: Carga del Regimiento de Caballería España en la batalla de Bailén.
Augusto Ferrer Dalmau: Carga del Regimiento de Caballería España en la batalla de Bailén.
Combatieron en tan gloriosa jornada los Regimientos de Caballería siguientes: Farnesio, Lanceros de Utrera y de Jerez, Montesa, Reina, Olivenza y Numancia (1º División); Borbón y España (2º División); Calatrava, Santiago, Sagunto y Príncipe (3º División) y Pavía en la reserva. Destacaron España, que dio siete cargas a la Infantería, y Borbón que destrozó a los Dragones franceses tras la conocida arenga de su Coronel, Marqués de Zolina: “Acordaros, soldados de Borbón, que estáis junto a un Regimiento muy respetable”; se refería al Regimiento Farnesio.

Destacó también nuestra Artillería, portándose tan bizarra y acertada que mereció ser mencionada en el parte del General en Jefe (Castaños) de este modo: “el acreditado Real Cuerpo de Artillería, además de participar en todos los afanes y triunfos referidos, pudiéndose asegurar que sus oportunos, rápidos movimientos y el acierto de sus fuegos (que desmontó 14 piezas al enemigo) señalaron desde luego, o por mejor decir, fijaron desde el principio la victoria”.


En Bailén también se bate heroicamente una compañía de granaderos de Marina, incorporada a las Reales Guardias Españolas, que manda el Duque del Infantado. Este proclama: Que en las acciones de guerra, han sido los soldados de Marina un ejemplo de bizarría, y fuera de ellas, un modelo de disciplina”.
La batalla fue terrible y total la victoria española. Era la primera vez desde 1801 que un ejército francés caía derrotado. Dupont se rindió entregando su espada a Castaños, y con él veintiún mil de sus soldados, según el parte del propio General.
La victoria del ejército español sobre el francés tuvo gran repercusión en toda Europa.
La Rendición de Bailén (Casado del Alisal)

Preludio de la Batalla

14.000 soldados veteranos del ejército francés, al mando del general Pierre Dupont, avanzaban desde Toledo hacia el sur a través de Despeñaperros para marchar sobre Cádiz. La intención era proteger la flota francesa allí atracada.
Pero en Andalucía las cosas no se pusieron fáciles para los franceses, el 26 de mayo el sur comenzaba a alzarse contra la ocupación y el general Francisco Javier Castaños tomaba el mando de las tropas leales en Sevilla. Aún así, los franceses, lograron entrar en Córdoba a sangre y fuego —a pesar de la feroz resistencia de los 15.000 voluntarios del teniente coronel Echavarri— realizando uno de los saqueos más sanguinarios y depravados de toda la Guerra de Independencia. Asaltaron iglesias, conventos, casas, robando todo tipo de carros, vehículos, caballos, dinero y numerosas violaciones.
Este violento saqueo puso a toda Andalucía en pie de guerra y la mecha del levantamiento se extendió hasta Sierra Morena. Castaños pudo reorganizar sus tropas en Carmona y Utrera, mientras que en Granada el suizo Teodoro Reding formaba un ejército de voluntarios.
El ejército de Reding por Ferre Clauzel
Dupont se dio cuenta de que al penetrar hasta Córdoba había avanzado demasiado y perdiendo así sus comunicaciones con Madrid que no había podido defender del hostigamiento del general Coupigny —cuyo ayudante de campo era un tal José de San Martín—, un francés al servicio de la resistencia española. Para colmo recibió la noticia de que la escuadra francesa había sido bloqueada en Cádiz y había capitulado. Decidió entonces retirarse hacia Andújar en donde pretendía reunirse con las divisiones de los generales Vedel y Gobert, esta vez para marchar sobre Sevilla.
La Guerra continuaba, los ejércitos de Napoleón fueron derrotados en el Bruch y Valencia, aunque obtuvieron victorias en Zaragoza y Medina de Rioseco. Además de conseguir la entrada del rey puesto por Napoleón, su hermano José I Bonaparte en Madrid.
El 14 de julio, los españoles cruzan el río Guadalquivir haciéndose con el control de las cercanías de Andújar. Esto rompió los planes de Dupont que ordenó a Vedel regresar a Bailén, de donde salía hacía Andújar a su encuentro. Gobert no tuvo la suerte de recibir la orden de media vuelta, fue derrotado por los españoles en Jaén. Un par de días después, los de Reding derrotaban al general Ligier-Belair. El día 18 de julio una división al mando del laureado general Coupigny entraba en Bailén sin disparar un tiro, a la que siguió la de Reding, el ejército francés quedaba entonces divido en dos: Dupont en Andújar y Vedel cerca de Guarromán.

El día de la Batalla de Bailén, 19 de julio

Dupont, al observar el avance de Coupigny, decidió salir hacia Bailén con 9000 hombres con idea de unirse a las tropas de Vedel. Reding y éste lo esperaban. Al amanecer del 19 atacó a los españoles, fracasó estrepitosamente.
Pierre Dupont de l’Étang.
Dupont volvió a atacar cambiando la estrategia en varias ocasiones, pero tampoco sirvió de nada. Entonces llegó Castaños sobre su retaguardia cargando con su caballería. La desbandada francesa fue memorable, además los suizos de Dupont desertaron uniéndose a los suizos que ya había en las filas de Reding. El mariscal Pierre-Antoine, conde Dupont de l’Étang tardó poco en capitular.
El general Dupont entrega su ejército al español, un acontecimiento que rompió el mito de la invencibilidad napoleónica.
La victoria española en Bailén provocó lo que otras no habían logrado, hizo huir al rey José de Madrid y obligó al mismísimo Napoleón a acudir a la península con un nuevo y numeroso ejército para hacerse cargo personalmente de las acciones sobre España. El emperador trató capitulación de Dupont como una afrenta personal. Además la prensa británica difundió con avidez el acontecimiento e imprimió las declaraciones de victoria de Castaños por toda Europa.
Su venganza fue la ocupación de toda la península, Castaños fue derrotado por el mariscal Lannes en la batalla de Tudela en noviembre de 1808, mientras que Reding fue pisoteado —literalmente— por la caballería francesa en la batalla de Valls en 1809. El mariscal Soult invadió gran parte de Andalucía al año siguiente y el 21 de enero de 1810, sus hombres recuperaron las águilas perdidas de la catedral de Bailén. Todo el país cayó bajo las garras del águila francesa, pero España no cayó. España siguió viva en Cádiz.
La promulgación de la Constitución de 1812, obra de Salvador Viniegra (Museo de las Cortes de Cádiz).

miércoles, 19 de julio de 2017

LAVRENTI BERIA EL HOMBRE DEL TERROR STALINISTA


Lavrenti Beria: el jefe de la policía política de Stalin.


En esta serie de artículos no pretendo hacer hincapié en los aspectos más conocidos y publicados de las biografías de estos personajes de la historia de la Unión Soviética, quisiera profundizar sobre todo en cómo ocurrieron los traspasos de poder en la cúpula comunista, como interactuaron entre ellos, y divulgar curiosidades y anécdotas poco conocidas sobre sobre el desempeño militar, sobre todo en la Segunda Guerra Mundial, de estos personajes mencionados. También pondremos algo sobre como influyeron en el carácter del régimen soviético, en su dureza o su apertura, en su inmovilismo o evolución, etc… La mayoría de estos datos están extraídos de prensa soviética de la época de la Glasnost de Gorbachov y de las agencias noticiosas de la Rusia actual, entre las cuales notamos el contraste entre la crítica y el afán de justicia para los represaliados por tanto tiempo reprimido en la primera, y el intento de recuperación de las pasadas glorias de la URSS en la más actual prensa rusa en la era de Putin.
 
Revista SPUTNIK, de Diciembre de 1988:
Zoom in (real dimensions: 1451 x 2116)
Imagen
 
Comenzaremos con Lavrenti (Lorenzo en español) Beria, el hombre del cual solo la mención de su nombre inspiraba terror a todos sus compatriotas, jefe de la policía política de Stalin por 15 años, su hombre de confianza, fiel ejecutor y verdugo oficial. Uno de los símbolos del estalinismo. El proceso y la ejecución del ex jefe de la NKVD en medio de las acusaciones más absurdas fue el último acorde de esta era. El sumario de su causa abarcó 50 tomos, y el suyo fue el último proceso de corte estalinista en la URSS.
 
Nació en 1899 en la región georgiana de Abjasia. Según algunas fuentes se diplomó en una escuela de la construcción de Bakú como técnico en 1915, aunque no pudo continuar los estudios superiores por falta de recursos, ya que provenía de una familia de campesinos, o por estar inmerso en la lucha política. 
 
La mayor parte de su vida, hasta los 39 años, la pasó en el Cáucaso, una región donde se enfrentaban los “rojos” y los “blancos” y también lo hacían movimientos nacionalistas y religiosos, y había injerencia extranjera por parte de Turquía, Inglaterra y Alemania. 
 
Según su biografía oficial ingresó en el partido bolchevique en 1917, en los documentos de su proceso dice que toda esta parte de la historia fue falsificada por el propio Beria y que su ingreso se produjo en 1919, y que colaboró con varios servicios secretos extranjeros y del partido nacionalista burgués azerbaiyano Musavat (Igualdad), financiado por los ingleses. Cuando en 1938 encabezó el Comisariado del Pueblo (NKVD) encargó a su segundo Merkúlov que fuese a Bakú y trajera a Moscú los archivos del Musavat que aún permanecían allí en un sótano, con el objetivo de eliminar esas pruebas. Increíblemente no los destruyó, si no que los guardó en su caja fuerte donde los encontraron sus fiscales años después. Esto bien puede ser verdad o, conociendo el accionar de la policía política soviética, bien pueden ser invenciones, puede ser que le estuviesen aplicando a Beria su misma medicina.
 
Entre 1920 y 1921 se implanta el poder soviético en el Cáucaso, en lo cual colaboró Beria, ahora si ya miembro activo del Partido Comunista (en adelante PC) y de la CHEKA, la primera policía política de la URSS. Entre 1921 y 1931, navegando en un mar de sangre y represión de los “enemigos del proletariado” y “contrarrevolucionarios”, logro ir ascendiendo en el escalafón de la Seguridad del Estado en Georgia y Azerbaiyán. En 1932 es ya 1º Secretario del Comité Central (en adelante CC) del PC de Georgia y desde 1932 es ascendido a 1º Secretario del Comité Regional del PC de la Región Transcaucásica (Georgia, Armenia y Azerbaiyán). Algunas fuentes cuentan que Stalin empezó a creer ciegamente en Beria después que este organizó un falso atentado contra el líder, lo protegió con su pecho y luego mato rápidamente a los atacantes. Muchos comprendieron que el acto heroico no fue más que una farsa, pero al parecer Stalin no presto oído a estas insinuaciones. Con el tiempo Beria se deshizo cruelmente de todos los que conocían su pasado o se oponían a su designio.
 
El caso es que en 1938 pasa a Moscú como Comisario del Pueblo para el Interior de la URSS (NKVD). Sus predecesores Yágoda y Yezhov habían durado en el mismo cargo muy poco, habían sido rápidamente destituidos y fusilados e incluso hasta borrados de algunas fotos. Beria logró mantenerse en el puesto durante 15 años. Tal vez fuese porque era una persona más sutil y mañosa, o intrigante y aduladora. Durante su tiempo de estancia al frente de los Órganos de Seguridad, estos se convirtieron en la guardia personal de Stalin.
 
 
Zoom in (real dimensions: 1451 x 1508)
Imagen
 
Si bien no participó en las represiones a escala de toda la Unión Soviética anteriores a su nombramiento, en las posteriores tuvo un papel protagónico, como en la represión a los altos mandos militares que tanto daño causó al Ejército Rojo y a la URSS en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Algunos testigos de estas represiones a altos mandos militares lograron escribir sus experiencias en las que se acusaba directamente a Beria:
 
Glafira, viuda del Mariscal soviético Vasili Blücher, ejecutado en Noviembre de 1938, narro las torturas e interrogatorios que dirigía personalmente Beria hasta altas horas de la madrugada. Cuando se retiraba a descansar, entonces su lugar era ocupado por los jueces del Consejo Militar, quienes en contados minutos decidían la suerte de las personas.
 
Yákov Vladímirovich Smushkiévich (General Douglas), quien fue general jefe de la Aviación Soviética en España y en 1939 fue designado jefe de las fuerzas aéreas del Ejército Rojo, fue arrestado a comienzos de 1941 directamente en un hospital donde lo habían operado de una dolencia en los pies. Su hija Rosa fue a ver a Beria para interceder por su padre. Este le prometió con tono suave, casi cariñosamente, que no le ocurriría nada. El 28 de Octubre del mismo año lo fusilaron junto a otros 19 jefes militares cumpliendo una orden firmada por Beria (esta forma de proceder con los detenidos próximos a ejecutar es típica en el comunismo). Poco después por orden del mismo Beria fueron arrestadas ella y su madre, la chica fue condenada a 5 años en el campo de trabajo forzado de Karlag “por ser hija de un traidor a la patria” a pesar de que era solo era una adolescente que estaba en secundaria.
 
Alexander Afanasiev, Ministro de Marina de la URSS, fue víctima de una provocación: un agente de Beria lo contactó haciéndose pasar por un miembro del servicio secreto americano. Afanasiev fue a donde Beria a denunciar el contacto, este le prometió condecorarlo por su actitud, pero poco después fue arrestado y condenado a 20 años.
 
Siete años paso en la cárcel Serguei Koroliov, constructor de la nueva técnica coheteril; fue arrestado por Yezhov, que lo acuso de sabotaje. Cuando Beria tomo la jefatura del NKVD, Koroliov le escribió y le pidió que revisara su causa, en efecto Beria la cambio a peor por participación en organización antisoviética. Le salvó la vida el ataque nazi a la URSS, porque fue de los científicos y técnicos que sacaron de la prisión para ponerlos a trabajar en nuevas armas. Igual suerte tuvieron los conocidos diseñadores de aviones Túpolev y Vladímir Petliakov que habían sido detenidos en 1937. 
 
Estos fueron solo algunos ejemplos.
 
Una vez efectuado el ataque conjunto nazi-soviético a Polonia, y la invasión comunista de los países bálticos y Finlandia, un departamento del NKVD establecido por Beria en el otoño de 1939 se encargaba de los prisioneros de guerra. En este cometido, ejecutó la liquidación de más de 4000 oficiales polacos en la conocida Masacre de Katyn. A partir de 1941 sin embargo, sus oficiales estaban sin trabajo, porque durante el avance del Eje, se capturaban muy pocos soldados alemanes. 
 
Pronto los hombres de Beria encontraron otra ocupación en la ejecución de la Orden 270 (verano de 1941) de Stalin que planteaba que los comandantes y soldados soviéticos que durante la batalla escaparan a la retaguardia o se rindieran al cautiverio enemigo serán considerados desertores intencionados, violadores de su juramento, cobardes y traidores a su país. Había que ejecutar en el sitio a semejantes desertores. No solo ellos sino también sus familias serian castigadas y enviadas a campos de trabajos forzados. Entonces se establecieron campos para interrogar a aquellos soldados propios que habían logrado escapar de un cerco o campo de prisioneros alemán. Según la orden de Stalin un soldado soviético cercado debía “luchar generosamente” y entregar la vida en el sitio, no escapar hacia la retaguardia y mucho menos rendirse. Tendrían suerte los que fueran enviados a los batallones de castigo y no fuesen fusilados de inmediato.
 
Cada división de fusileros (así se le llamaba a la infantería en el Ejército Rojo) contaba con una compañía del NKVD, encargada de apostarse en la línea de partida de los ataques, con ametralladoras y a veces hasta tanques, y abrir fuego contra todo soldado propio que intentase dar la vuelta y no proseguir en el avance, tales ataques eran casi suicidas en los primeros meses de la guerra. Además estos agentes deberían vigilar a la tropa para sorprender cualquier actitud derrotista, o comentarios que pudiesen minar la moral. Podemos imaginar el clima de delación y miedo que se viviría.
 
Los reos de estos delitos que lograban librarse de la ejecución en el sitio, eran enviados a los batallones de castigo, a “expiar con su sangre la ofensa a la Patria”, y se encargaban de las misiones más peligrosas, por ejemplo eran enviados a la vanguardia en los ataques a través de campos de minas, para que “limpiaran” el camino a las unidades que venían detrás.
 
En julio de 1942, mientras los alemanes derrotaban a los rusos y se acercaban al Volga, a Stalin le pareció que se había olvidado la orden 270, y dicto la 227, conocida como “Ni un paso atrás”, que venía a reforzar a la anterior. Las tropas del NKVD de Beria encargadas de esta tarea fueron reforzadas con tropas de los diferentes Ejércitos, que debían crear cada uno 5 destacamentos de hasta 200 hombres bien armados, que debían formar una segunda línea que abatiera a cualquiera que tratase de retirarse.
 
El jefe del NKVD de cada uno de los frentes solo debía responder ante Beria y Stalin, y no ante la cadena de mando del Ejército Rojo. Beria, en su calidad de Jefe del NKVD, es responsable de estas atrocidades.
 
Cabe señalar que el terror también reinaba en el Comisariado del Pueblo para el Interior: durante el mandato de Beria se estima que unos 20 000 agentes de la Seguridad fueron exterminados.
 
En la Rusia actual, curiosamente, se nota en la prensa un intento de rehabilitar un poco la figura de Beria, a remolque de la de Stalin, dentro de la tendencia a la recuperación de las pasadas glorias de la URSS e incluso de la Rusia Imperial. Por ejemplo, sin dejar de reconocer que fue un verdugo masivo, señalan en su haber desde el punto de vista militar:
 
Durante la Segunda Guerra Mundial (y después de la misma) logró grandes éxitos para el espionaje y la inteligencia soviética, por ejemplo la conocida red de la Orquesta Roja durante la guerra, y el espionaje atómico posterior por el que logró que la Unión Soviética tuviera su propia bomba atómica en 1949.
 
Gracias a los proyectos llevados a cabo por el comité especial para “coordinar todas las investigaciones sobre el uso de energía nuclear”, creado en 1945 y dirigido por Lavrenti Beria siendo jefe de los servicios secretos, la Unión Soviética pudo alcanzar una paridad estratégica con los Estados Unidos. En la carrera espacial también se le apuntan logros ya que creó lo que luego se convertiría en el principal centro educativo y científico sobre el tema en Siberia e impulsó proyectos de investigación que permitirían a la URSS posteriormente lanzar el primer hombre al espacio.
 
Además los defensores de Beria están convencidos de que éste quería negociar la reunificación alemana, aunque esto ha sido extraído de las acusaciones hechas en su contra durante su proceso y bien pudiera ser una invención, ya que en aquel entonces este proyecto podía considerarse una traición. También fue acusado de que era un espía de los ingleses y de que conspiraba para hacerse con el poder en la URSS.
 
Beria alcanzó el grado militar de Mariscal: Una vez terminada la guerra, en julio de 1945, los grados de la policía soviética fueron convertidos al sistema militar, de esta manera, Beria se convirtió en Mariscal de la Unión Soviética. Stalin mismo se había designado mariscal en 1943, y Nikolái Bulganin lo fue en 1947. Estos acreedores al máximo grado militar a pesar de que no habían estado nunca en combate fueron llamados mariscales "políticos", como una manera de reconocer sus méritos, o una expresión de máxima adulación. 
 
Volviendo a los últimos días de Stalin: El dictador fue toda su vida desconfiado y receloso, y en su vejez estos instintos no lo abandonaron. Generalmente los hombres que saben demasiado son incomodos. Beria durante largo tiempo se las arregló para no despertar tales pensamientos en Stalin, pero a partir de 1950 se ve que el aprecio del máximo líder por “nuestro Himmler”, como lo presentó ante Roosevelt en la conferencia de Yalta, empezó a resquebrajarse. En 1946 el todopoderoso NKVD fue dividido por Stalin, quizá le parecía con razón que detentaba demasiado poder. No obstante Beria logró conservar el Ministerio del Interior o MVD, y que su segundo y hombre de confianza Merkulov quedara en la jefatura del recién surgido KGB, rama que aún mantenía el control de la policía secreta y el espionaje.
 
En aquella época todos daban por sentado que el sucesor de Stalin sería su consuegro Zhdanov, (En 1949, la hija preferida de Stalin Svetlana se casó en segundas nupcias con Yuri Zhdánov, hijo de Andréi Zhdánov) que había desarrollado su carrera política en Leningrado, donde sustituyó al asesinado líder obrero Kirov y donde fue jefe del PC durante la guerra, Zhdanov además es considerado el ideólogo del estalinismo. Pronto Merkulov fue sustituido por Abakúmov, enemigo de Beria y comenzó a cambiar a todo el personal de la policía política por agentes afines a su persona. En los meses siguientes Abakumov y Zdanov ejecutaron persecuciones y purgas encargadas directamente por Stalin, como los Procesos contra los Judíos y contra los Médicos, dejando de lado a Beria. Esto imagino que no le sentaría nada bien al antiguo verdugo oficial, ahora desplazado a una segunda posición. 
 
Zoom in (real dimensions: 1409 x 1037)
Imagen
 
La temprana y sospechosa muerte de Zhdanov en 1948 favoreció la vuelta de Beria y Malenkov como favoritos de Stalin, y no dudaron en tomarse la revancha contra los partidarios del difunto, solo en Leningrado, antiguo feudo zhdanovista, fueron ejecutados más de 2000.
 
Stalin en su canto del cisne, su intervención en el XIX Congreso del Partido en Octubre de 1952, la última de su vida, indicó claramente la necesidad de que la “vieja guardia” pasara los testigos del poder a las nuevas generaciones de comunistas. Un golpe para los dirigentes históricos que veían peligrar sus cargos, fuente de privilegios y honores. Se hace evidente que Stalin no tenía intenciones de postular a uno de ellos como su sucesor. Molotov, el más cercano a Stalin en la dirección del PC, resultó excluido del círculo de pretendientes, al igual que Mikoyan, Voroshilov, Kaganovich, el mariscal político Bulganin y muchos otros que fueron destinados a cargos de prestigio pero totalmente honoríficos, con escasa influencia en las decisiones cruciales. Solo Malenkov, Beria y Jruschov no habían sido todavía tocados por los cambios. ¿Estaría el paranoico Stalin preparando un golpe para deshacerse de toda la vieja guardia al estilo de Mao y su Revolución Cultural en China? Lo que fuese que estuviese tramando el “Zar Rojo” no tuvo tiempo de llevarlo a la práctica. Su estado de salud empeoró rápidamente y murió en Marzo de 1953.
 
Malenkov representado como el títere de un anciano Stalin en una revista de la época:
 
Imagen
 
En el funeral de Stalin hablaron tres oradores, primero Malenkov, luego Beria, y en tercer lugar Molotov; este arreglo indicaba el orden sucesorio en la jefatura de la URSS. En esta rara foto a color vemos a Beria discurseando en el funeral de Stalin:
 
Zoom in (real dimensions: 635 x 481)
Imagen
 
En efecto Georgui Malenkov es promovido a Presidente del Consejo de Ministros. En el escalafon del poder Beria quedaba segundo. En realidad Beria consideraba tener a Malenkov bajo su influencia y pretendía de esta forma detentar el poder en la sombra, o, como afirman algunos, preparar las condiciones para hacerse con el mismo directamente.
 
Los cargos que concentraba Stalin fueron divididos a su muerte: Malenkov fue Presidente del consejo de Ministros mientras que como Primer Secretario del CC del PCUS fue nombrado Nikita Jruschov, aupándolo de esta forma a una posición en primer plano. Beria cometió un grave error al evaluar la personalidad y el carácter de Jruschov, a quien consideraba un factor de 2º categoría. Esto se debió a que Jruschov, al igual que Malenkov, eran considerados inofensivos y poco ambiciosos. No debemos culpar solo a Beria por esta falta de apreciación, Stalin tampoco tuvo nunca nada contra Jruschov, y eso que era muy suspicaz a la hora de eliminar potenciales adversarios reales o imaginarios, en esto Jruschov fue hábil y supo disimular. Todos pensaban que Jruschov y Malenkov eran solo personajes de transición hasta que otro hombre fuerte ocupara el puesto.
 
Nikita Jruschov, Iósif Stalin, Georgi Malenkov, Lavrienti Beria y Viacheslav Molotov:
 
Imagen
 
De todas formas aunque Malenkov oficialmente era el sucesor de Stalin, Beria en esos momentos era el “hombre fuerte” de la URSS, jefe del programa nuclear y con la policía secreta y unidades militares del Ministerio del Interior bajo su mando. Beria creyó llegada su hora estelar; y ya fuera porque entendiera que la época que lo había dado a luz había terminado, o porque pretendiera lavar su imagen de cara a la toma del poder supremo, comenzó una serie de reformas tímidamente aperturistas en lo económico y en lo político, libero a muchos presos políticos y suavizó la represión contra las minorías étnicas. 
 
Cargando el féretro de Stalin, los primeros Beria y Malenkov:
 
 
Zoom in (real dimensions: 1024 x 818)
Imagen
 
El odiado Beria no pudo recoger el fruto de sus reformas, estas no tuvieron tiempo de granjearle popularidad: solo cuatro meses después de la muerte de Stalin sucedió que los dispersos factores en que se había dividido el gobierno ruso se complotaron en la sombra contra el: Jruschov, basándose en estas mismas reformas aperturistas de Beria, logró convencer a Malenkov de que Beria era un traidor al comunismo que quería destruir a la URSS y que quería hacerse con su cargo. En la conspiración también entraron otros altos cargos del PC y jefes militares, como el Mariscal Zhukov, que desde hace muchos años le tenían ojeriza al verdugo del NKVD, y planearon cuidadosamente un golpe al más puro estilo de la Roma Imperial para deshacerse de Beria. Sabían que se jugaban la vida, tenían que matar primero sin fracasar para que no los matasen luego a ellos.
 
En la mañana del 26 de Junio de 1953 Beria salió normalmente de su residencia para dirigirse a la reunión del CC del PCUS que se estaba celebrando, sin sospechar que nunca volvería a casa. En medio de la reunión, Malenkov en calidad de presidente dio la palabra a Jruschov en una intervención que estaba fuera del orden del día, de repente Jruschov lanzó un duro ataque contra Beria, acusándolo de ser un arribista cínico que quería tomar el poder, siempre en la nómina de la inteligencia británica, y ningún creyente verdadero en el comunismo. Beria sorprendido dijo: “¿Qué está pasando, Nikita?”, y Jruschov le contestó que no tardaría en averiguarlo. El veterano Molotov y otros intervinieron contra Beria, y Jruschov presentó una moción para su destitución inmediata. Antes de que la votación se efectuara, Malenkov entró en pánico, y temiendo que Beria se escapase de la sala presionó un botón secreto en su escritorio: la señal preestablecida al mariscal Zhukov y a un grupo de militares armados que esperaban en una habitación cercana. De inmediato irrumpieron, se apoderaron de Beria y lo sacaron del salón.
 
Los hombres de Beria eran los que custodiaban el Kremlin, por lo que los complotados tuvieron que esperar hasta la noche para sacarlo en el baúl de un coche. Primero lo llevaron a la prisión de Lefortovo y, posteriormente, a la sede del general Moskalenko, comandante del Distrito de Moscú de Defensa Aérea (otro de los complotados, que había suministrado a los militares fieles para la operación), donde fue encarcelado en un búnker subterráneo. Su arresto se mantuvo lo más silencioso posible mientras sus principales lugartenientes fueron capturados (se rumorea que algunos recibieron un disparo sin más) y tropas regulares del Ejército Rojo fueron trasladadas a Moscú para sustituir a las unidades del Ministerio del Interior en la seguridad de la capital.
 
Jruschov y el mariscal Zhukov en una foto de los años 1950´s:
 
Imagen
 
Rudenko, un fiscal con experiencia y cercano a Jruschov, fue designado para asegurarse de que el jefe de la policía secreta fuera juzgado, condenado y ejecutado de forma expedita pero con la apariencia de máxima legalidad. Pravda anunció la caída de Beria 15 días después de sucedida, el 10 de julio, acreditándole la iniciativa al camarada Malenkov y hacía referencia a "actividades criminales contra el Partido y el Estado de Beria”. El 17 de diciembre, la oficina del fiscal Rudenko anunció que Beria y seis cómplices, alentados por las agencias de inteligencia extranjeras, habían estado conspirando durante muchos años para tomar el poder en la Unión Soviética con el fin de restaurar el capitalismo. Un tribunal especial fue establecido. Al acusado no se le permitió ninguna representación y sin derecho a recurso. Como era de esperar se aprobó la pena de muerte rápidamente. 
Según la esposa del teniente general Pavel Batitski, encargado de ejecutar la sentencia, Beria cayó al suelo y le rogó de rodillas pidiendo misericordia: “Esto ofendió a mi marido, ya que no era esta una gracia que había mostrado a los demás, y no podía esperar ahora que la tuviesen con él”. Beria y sus cómplices fueron ejecutados con prontitud. 
 
Beria tenía al morir cincuenta y cuatro años, si realmente era él. Como siempre en estos casos sucedidos en medio del secretismo soviético, hay versiones alternativas que dicen que fue baleado o estrangulado meses antes, y que el personaje juzgado en diciembre era un doble. El hijo de Beria, Sergo cree esto y dice que le dijeron muerte a su padre el mismo 26 de junio cuando lo capturaron en el Kremlin. Es lógico desde cierto punto de vista ya que así se habrían asegurado de la muerte del temido y siniestro personaje, no fuera a ser que lograra escapar o ser rescatado por sus fieles y contraatacase, en cuyo caso los muertos hubiesen sido con toda probabilidad sus captores. Pudo haber sucedido así, pero parece poco probable.
 
 
Bibliografia:
Lavrenti Beria, verdugo y reformador por Dmitri Kósirev, RIA Novosti
Revista Sputnik, Diciembre 1988.
 
Epilogo:
 
El hijo de Lavrenti Beria, Sergo:
 
Nació en Tbilisi, se educó en las mejores escuelas de la región, y luego pasó a Moscú, donde estudio electrónica en escuelas militares. Era asiduo del Kremlin, donde conoció a muchos personajes entre ellos a Svetlana Alilúyeva, hija de Stalin, quien, según Sergo, poco menos que lo acosaba con proposiciones amorosas. Durante la guerra siguió estudiando radar y comunicaciones y desempeñó tareas relacionadas con este perfil. Estuvo en las conferencias de Yalta y Teherán encargado de las escuchas que Stalin ordenó poner a sus aliados.
 
Después de la guerra trabajó en cohetería, junto a científicos e ingenieros alemanes que trabajaban en la URSS en el grupo conocido como SB1 en Occidente, también asistió a la primera prueba de la bomba atómica soviética en agosto de 1949 y participó en el proyecto de los Berkut, uno de los primeros misiles antiaéreos soviéticos. Recibió el Premio Stalin y la Orden de Lenin. Estaba casado con una nieta de Máximo Gorki, pura aristocracia roja.
Después de la ejecución de su padre, Sergo Beria fue encarcelado durante año y medio. Según cuenta fue torturado y sometido a fusilamientos simulados. Sergo fue puesto en libertad vigilada y despojado del título de ingeniero-coronel, Doctor en Ciencias Técnicas, Premio Stalin, etc y del apellido paterno, recibió un nuevo pasaporte con el apellido de soltera de su madre, Geguechgori, y no el de su padre, Beria. Sergo pasó 10 años en Siberia, donde sus conocimientos científicos fueron aprovechados en la fabricación de misiles. Tras regresar de su exilio en 1964, se mudó a Kiev y siguió trabajando para una fábrica militar. Luego del fin de la URSS obtuvo la nacionalidad ucraniana.
 
En el año 2000 presentó ante el Tribunal Supremo de Rusia una solicitud para la rehabilitación de su padre, alegando que fue víctima de una persecución política, pero fue denegada. 
 
Escribió un libro titulado “Mi padre, Lavrenti Beria”, donde justifica el comportamiento de su padre y culpa de todos los crímenes a Stalin.
 
Sergo Beria Lavrentevich murió justo antes de cumplir los 76 años de edad, el 11 de octubre de 2000.
 
La Vanguardia, 30 de Mayo del 2000:
 
 
 
Zoom in (real dimensions: 1169 x 572)
Imagen
 
La hija de Iósif Stalin, Svetlana Alilúyeva
 
Fue una mujer inestable que no encontró el equilibrio ni la paz en ningún sitio y su vida estuvo marcada de principio a fin por la sombra de su padre.
 
Hija de Iósif Stalin y su mujer, Nadezhda Alilúyeva, de quien se dice que perdió los nervios y, tras una disputa con su marido en una fiesta de borracheras en el Kremlin, cogió una pistola y se suicidó el 8 de noviembre de 1932, dejando una carta dirigida a su marido llena de reproches y acusaciones, no solo personales, sino también políticas. Un día después de su fallecimiento, el régimen soviético hizo público que Nadezhda Alilúyeva, de tan sólo 31 años, una treintena menos que su marido, murió a causa de una peritonitis. 
 
Svetlana Alilúyeva, nacida Svetlana Stalina, fue la única hija de Iósif Stalin. Nació en Rusia el 28 de febrero de 1926. Tuvo una infancia privilegiada, de princesa comunista: su padre la adoraba y la mimaba a diferencia de sus otros hermanos. Los problemas entre padre e hija comenzaron con los enamoramientos, que su padre no aprobaba, luego la cosa empeoró cuando se casó en contra de la voluntad de este, con un chico de ascendencia judía, a quien Stalin, profundamente antisemita, nunca quiso conocer y del cual Svetlana se divorció tras dar a luz un niño. Luego se casó por conveniencia con el joven hijo de Andréi Zhdánov, un alto cargo del PC, este si del gusto de Stalin, pero del cual también se divorciaría después de la muerte de su suegro, y de tener una hija.
 
Tras la muerte de Stalin en 1953, Svetlana fue despojada de sus privilegios. En 1957 adoptó de forma legal el apellido de su madre, Alilúyeva. En 1963 se enamoró de un comunista indio que visitaba Moscú, Brajesh Singh. No llegaron a casarse, el Gobierno no se lo permitió, aunque ella siempre se refería a él como su marido. Singh murió enfermo en Moscú en 1966 y Svetlana obtuvo permiso para viajar a la India con los restos de su marido. Para escándalo del Gobierno soviético, pidió asilo político en la Embajada de Estados Unidos en Nueva Delhi. Llegó a Nueva York en abril de 1967 donde afirmó que huía en busca de la libertad de que estaba privada en Rusia. Sus hijos quedaron en la URSS, de donde no fueron autorizados a salir.
 
Escribió el libro autobiográfico: “Veinte cartas a un amigo” (1967), donde a pesar de que reconocía las atrocidades cometidas por su padre, atenuaba su culpa atribuyéndolas a un trastorno paranoico y a la influencia de su insidioso jefe de policía, el taimado Beria.


 
En 1970 se casó con el arquitecto William Wesley Peters, quien fue el padre de Olga, la tercera hija de Svetlana. Ese matrimonio tampoco duró. Svetlana Alilúyeva visitó la URSS en 1984 donde fue recibida como una hija pródiga y donde no se cansó de condenar los sufrimientos y miserias del mundo occidental, lo contrario de lo que había dicho años antes. Su regreso coincidió con la rehabilitación oficial de la figura de Stalin; Svetlana, que tanto lo había criticado en América, le dedicó todo tipo de elogios e inauguró un museo en su honor. No obstante sus hijos no la recibieron bien y la rechazaron. En 1986 regresó a Estados Unidos, donde murió solitaria en una residencia para ancianos en Wisconsin el 22 de noviembre de 2011 bajo el nombre de Lana Peters.
 
Fuente: Diario EL PAIS: Mi padre es un tirano, por Clara Uson. Mayo 2012
 
Tumba de la esposa de Stalin y madre de Svetlana, en el monasterio de Novodevichi, cerca de Moscú:
Zoom in (real dimensions: 2753 x 1390)
Imagen